jueves, 21 de noviembre de 2013

Dos en punto

Y estoy aquí, con el deseo de que este día no acabe. Deseo, deseo que algo inexplicable no acabe.
Deseo deseo que un día de estos dure más tiempo, deseo, deseo.
Deseo, deseo, poder hablarte, hablarnos, e irnos a aquel lugar donde tu y yo solo sabemos llegar.
Deseo, que a las dos en punto, el tiempo pare y jamás anochezca.
Pero las cosas no pasan como uno lo espera que el mundo no es un lugar de conceder deseos, que el universo quiere que sea visto por nosotros.
Dos es un punto y deseo que algo suceda, dos en punto y se que ya no habrá más.
Dos en punto y se que todo será como el universo quiera que sea, deseo, deseo que algún día puedas voltear a mirarme y regalarme una sonrisa.
Deseo, deseo que a las dos en punto, el tiempo pare y quedarme cerca a ti por la eternidad.
Deseo, deseo que sea siempre lo que el destino quiera. Deseo, deseo que seas el universo que siempre quiera algo en mi para ti.
Tengo tanta edad para saber que la certeza caduca, que alguien nunca sabe lo que querrá, tengo tanta edad para decir que el cielo jamás será azul.
Dos en punto y sonrío por los dos, muriendo en aquella cama estrecha mirando al techo y tratando de ver tu rostro ahí, o tal vez una sonrisa torcida de las cuales saber dar.
Dos en punto y tres minutos, y no estás acá. Tal vez sea lo mejor para ambos, o tal vez una brecha que debemos cruzar o tal vez, solamente, el destino lo quiso así.

Dos en punto y esbozo una sonrisa torcida, susurrando en voz baja.

Gracias.

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