jueves, 19 de diciembre de 2013

Una melodía de por ahi








Me gustaría mostrarte lo que tengo en mi vida eso que me llena al caminar, esa melodía que me cautiva y me alza sin esfuerzo alguno como una flor de león, la que se aparece en mí cuando te extraño a más no poder, esa sensación de saber que todo lo que tú me das siempre me acurrucará en sus brazos.
Esa melodía de llorar al recordar algo tierno que pasamos, esa melodía que me calma cuando una lágrima mía cae al no poder abrazarte, esa que cuando estoy solo me anima y entusiasma sin más no poder.
Esa melodía que me entusiasma en escribirte cada día.

Esa melodía que encontré por ahí, esa flor de león, ese cofre mágico y peculiar, de aspecto morado, que estaba detrás de un árbol, llegando a un sol abrigador, con una luna que me veía.
Esa melodía que tenía tu nombre sellado en letras doradas, me atreví y lo abrí, tome de tu cofre y fui otro hombre.
Esa melodía empezó a sonar en mi corazón, esa melodía que me hizo bailar! gritar! saltar!
Esa melodía que me hizo tartamudear, que me hizo pensar en ti todo el tiempo, que me hizo sacar una sonrisa torcida. Que hizo que el mundo se desvaneciera y solo estés tú, yo y esa melodía.
Esa melodía que escuche cuando guardé un tesoro que tuve de niño.
Esa melodía que me hace que te ame cada vez más, que me pone la piel de gallina, voz de niño y ojos con vista a mi corazón
Esa melodía es la única que puede hacer que mi corazón pare y muera. Solo ella puede hacer que mi corazón sea cada vez más precioso.
Esa melodía hace que este riendo de amor en este preciso momento, y tal vez, ella también lo este haciendo.
Me han gustado mis elecciones y espero que a ella también le gusten las suyas.
Porque esa melodía
Esa melodía tan divina y perfecta
Esa melodía es ella.

jueves, 21 de noviembre de 2013

Dos en punto

Y estoy aquí, con el deseo de que este día no acabe. Deseo, deseo que algo inexplicable no acabe.
Deseo deseo que un día de estos dure más tiempo, deseo, deseo.
Deseo, deseo, poder hablarte, hablarnos, e irnos a aquel lugar donde tu y yo solo sabemos llegar.
Deseo, que a las dos en punto, el tiempo pare y jamás anochezca.
Pero las cosas no pasan como uno lo espera que el mundo no es un lugar de conceder deseos, que el universo quiere que sea visto por nosotros.
Dos es un punto y deseo que algo suceda, dos en punto y se que ya no habrá más.
Dos en punto y se que todo será como el universo quiera que sea, deseo, deseo que algún día puedas voltear a mirarme y regalarme una sonrisa.
Deseo, deseo que a las dos en punto, el tiempo pare y quedarme cerca a ti por la eternidad.
Deseo, deseo que sea siempre lo que el destino quiera. Deseo, deseo que seas el universo que siempre quiera algo en mi para ti.
Tengo tanta edad para saber que la certeza caduca, que alguien nunca sabe lo que querrá, tengo tanta edad para decir que el cielo jamás será azul.
Dos en punto y sonrío por los dos, muriendo en aquella cama estrecha mirando al techo y tratando de ver tu rostro ahí, o tal vez una sonrisa torcida de las cuales saber dar.
Dos en punto y tres minutos, y no estás acá. Tal vez sea lo mejor para ambos, o tal vez una brecha que debemos cruzar o tal vez, solamente, el destino lo quiso así.

Dos en punto y esbozo una sonrisa torcida, susurrando en voz baja.

Gracias.